Liberal-Anarquismo
Por Wesley Whitman. Artículo original: Liberal-Anarchism, publicado el 14 de Septiembre, 2025 – Traducido por Félix Hallowkollekt.
El liberalismo, propiamente dicho, no es meramente una justificación para los libres mercados o la libertad negativa. Es – en sus raíces -, una filosofía de emancipación. Del mismo modo, el anarquismo no es caos, sino la búsqueda de un orden social voluntario y no-dominante. Cuando ambos enfoques se fusionan y se ven a través de una lente dialéctica libertaria, estas tradiciones dan lugar a lo que yo llamo liberal-anarquismo.
El Método Dialéctico Libertario
El liberal-anarquismo se sostiene en la lógica del libertarismo dialéctico: esto no es una fórmula ideólogica rigida, sino una metodología sensible al contexto social. En lugar de juzgar cada política e institución por ser (o no) “formalmente libertaria,” el libertarismo dialéctico se concierte con la cuestión de si es funcionalmente emancipatoria en un contexto social específico. Por ejemplo, las leyes anti-discriminatorias pueden restringir la libertad formal de propietario de un negocio – pero en una sociedad estructurada por la dominación histórica -, aquellas leyes son funcionalmente libertarias al reducir la coerción y expandir la libertad real para los marginados.
Este método nos permite ver que no todas las intervenciones gubernamentales son opresivas por naturaleza. De hecho, algunas intervenciones – como un impuesto sobre el valor de la tierra o un dividendo social -, pueden desmantelar privilegios monopólicos y empoderar a los individuos. En una sociedad donde el campo de juego está trucado por concentraciones históricas referentes al poder y la riqueza, la libertad demanda más que simple no-interferencia: demanda una reconstrucción activa.
Liberalismo, Reclamado
El liberal-anarquismo abraza al liberalismo en su arco histórico completo. Toma prestado del liberalismo clásico de Adam Smith& John Locke, que enfatizaron la libertad individual y la iniciativa privada, pero también del liberalismo político de John Rawls y el pragmatismo económico de John Maynard Keynes. Estos pensadores compartieron el entendimiento de que la libertad no puede prosperar de cara a la dominación, sea por el Estado o el mercado.
John Rawls argumenta que una sociedad justa sería aquella con una distribución extendida de la propiedad (es decir, una democracia propietaria), en oposición al capitalismo tradicional. Además, Rawls contribuyó a la idea de que la predistribución – diseñar instituciones para prevenir que la desigualdad emerja en primer lugar – es más efectivo que distribuir la riqueza después de la formación de disparidades. Mientras tanto, John Maynard Keynes reconoció el inbalance inherente en los mercados realmente existentes y enfatizó la necesidad de una regulación consciente para mantener el pleno empleo y apoyar el bienestar humano.
En este sentido, el liberal-anarquismo ofrece un soporte condicional por la democracia liberal y el sitema de mercados, rechazando al capitalismo en su manifestación oligárquica actual. Apoya la democracia propietaria – no plutocracia -, y busca reemplazar el monopolio del Estado en la violencia con instituciones democráticas basadas en el consentimiento y la responsabilidad.
Anarquismo como Liberalismo Radical
El anarquismo, en el marco liberal-anarquista, no es el rechazo al orden sino a la dominación. El liberal-anarquismo, inspirado por Pierre-Joseph Proudhon, Fred Foldvary, y las tradiciones mutualistas y geo-libertarias más amplias, predice una sociedad donde la ley y el orden emerjan de instituciones voluntarias, confederaciones democráticas, asociaciones de ayuda mutua, cortes comunitaris y sistemas de árbitros competitivos.
Tal sociedad no eliminaría los mercados o los contratos, en su lugar, reformaría la distribución del poder económico de base a través de políticas georgistas y distributistas. En lugar de permitir la dominación del mercado por corporaciones jerárquicas, terratenientes y entes monopólicos, permitiríamos la posesión generalizada de los bienes productivos – asegurándonos de que la participación en el mercado refleje genuina autonomía y oportunidades. De este modo, el liberal-anarquismo converge con los ideales distributistas a través de la promoción de la gobernanza descentralizada, la distribución justa de la propiedad e instituciones designadas para desmantelar las desigualdades estructurales actuales. Este enfoque concluye con un mercado más eficiente y capaz de su autoregulación, reduciendo la necesidad de intervención gubernamental constante: sería un mercado genuinamente libre, con una posesión generalizada de la propiedad productiva. Esto sería bastante distinto al sistema actual, donde la riqueza y el poder están concentrados en industrias muy grandes para fallar, donde los rescates financieros del gobierno se convierten en la norma durante las recesiones económicas.
Del Estado de Bienestar a la Mancomunidad Voluntaria
El liberal-anarquismo – siendo una visión a largo plazo -, ve al estado de bienestar socialdemócrata como una piedra angular. Como argumenté en Libertarian Social Democracy, modelos como el liberal-socialismo de James Meade ofrece la ruta más factible a una socieda realmente libre. La economía mixta de Meade – que combina propiedad privada generalizada, empresas socializadas y un dividendo social universal – preserva los beneficios de los mercados al mismo tiempo que minimiza las jerarquías coercitivas, el socialismo democrático (o socialdemocracia) puede conformar el camino hacia mercados realmente libres, esto no es socialismo como planeamiento central estatal, sino como una federación de instituciones gobernadas democráticamente.
Hacia un Liberalismo Post-Estatista
El liberal-anarquismo nos invita a reimaginar la libertad, no como aislamiento o libertinaje, sino como no-dominación y respeto mutuo. No se opone dogmáticamente a la gobernanza, pero insite que toda autoridad debe justificarse a sí misma conforme a aquellos sujetos a ella. Donde la autoridad falla esa prueba, el liberal-anarquismo ofrece un plan de acción para su disolución pacífica.
El futuro no es una vuelta al laissez-faire, ni un salto hacia el socialismo burocrático, sino una síntesis de valores liberales y prácticas anarquistas. Si, dialécticamente, nos involucramos con ambas tradiciones, podemos crear una sociedad que sea verdaderamente libertaria, genuinamente democrática, y radicalmente libre.
Anarquismo Socialdemócrata: El Orden Espontáneo de la Libertad
Contraria a las asunciones de muchos anarquistas de izquierda y utópicos, la trayectoria natural de las comunidades anarquistas no es hacia una apropiación comunal de toda propiedad o la abolición de los mercados. Sino que, cuando es dada la libertad a las personas para autoorganizarse, las comunidades tienden a generar un mosaico de instituciones liberales basadas en la reciprocida, la asociación voluntaria y la eficiencia funcional. Esta es la comprensión central de lo que podría ser llamado anarquismo socialdemócrata – la idea de que una sociedad libre tenderá hacia resultados liberales o socialdemócratas, no comunistas.
El anarquismo, cuando es realizado fuera de las sombras de ideologías impuestas, no significa un rechazo a los mecanismos de coordinación económica como los precios o contratos. Tampoco es una estructura económica uniforme. En su lugar, implica una pluralidad de configuraciones donde comunidades diversas adoptan sistemas pragmáticos basados en sus valores y necesidades. Como argumento en Libertarian Social Democracy, esta libertad frecuentemente carga consigo instituciones que recuerdas a aquellas propuestas por teóricos liberales, aunque ahora están fundadas en el consentimiento y liberadas del aparato coercitivo del Estado.
Divisas Competitivas e Intercambio Voluntario
Un notable ejemplo es la aparición de divisas competitivas. En una sociedad genuinamente anarquista, donde ninguna autoridad central monopoliza una moneda de curso legal, las comunidades probablemente experimenten con diversas formas de dinero: divisas locales, baucheres laborales, sistemas de crédito mutuo, tokens basados en la tecnología blockchain, etc. Estad divisas no emergen del planeamiento arriba-hacia-abajo, sino de la lógica de abajo-hacia-arriba de la confianza, la especulación, y la coordinación del mercado. En lugar de caos, el resultado es un sistema financiero policéntrico, más cercano a la visión del dinero desnacionalizado de Friedrich Hayek, que la abolición del dinero propuesta por los Marx o los bancos centrales del Estado.
Esto ilustra como los mecanismos del mercado, lejos de ser contrarios al anarquismo, pueden ser herramientas de la libertad cuando son separados de su aplicación monopolística.
Seguro Mutuo y Bienestar Mutuo
La salud es otra área donde el orden espontáneo favorecería formas socialdemócratas. Mientras algunos anarquistas puristas puedan resistir la idea del seguro social, experimentos libertarios en el mundo real revelan la efectividad de aquellos esquemas: sociedades de ayuda mutua, asociaciones de benefico fraternal, sindicatos, y cooperativas han por mucho tiempo proveído salud, seguros para las personas con discapacidad, y pensiones sin intervención del Estado. Estas instituciones florecen no a través de la maximización de ganacias sino a través de la solidaridad, la distribución de riesgos y la gobernanza comunitaria.
Tales modelos mutualistas encarnan el espíritu mismo del socialismo democrático, pero un socialismo democrático que es descentralizado, pluralista y no-estatista. Ofrecen una alternativa libertaria tanto a la salud con fines de lucro como al bienestar burocrático, demostrando que los resultados igualitarios no tienen por qué depender de la coerción.
Impuesto sobre el Valor de la Tierra y Justicia Económica
Quizás lo más subversivo sea que – a menudo -, las comunidades genuinamente libres adoptan un sistema de impuestos al valor de la tierra – una perspectiva central compartida por liberales clásicos como Adam Smith y Henry George. Cuando las personas reconocen a la tierra como finita, como un recurso no producido, ven la justicia de compartir su valor no ganado. Al contrario de los impuestos sobre el ingreso o las ventas, los impuestos al valor de la tierra no penalizan la productividad sino que reclaman el valor público creado por la presencia de la comunidad y la infraestructura.
El impuesto al valor de la tierra funciona como una forma descentralizada de predistribución: prevenie la acumulación oligárquica de terrenos, financia bienes públicos y promulga el uso eficiente de la tierra, todo esto sin violar los derechos de propiedad en un sentido lockeano. En un marco anarquista, tal impuesto sería recolectado no por un Estado central, sino por comunidades locales constituidas voluntariamente u organizaciones de gestión de los comunes.
De este modo, el liberal-anarquismo (o social democracia libertaria) expone la falsedad del binario entre mercados y socialismo, libertad e igualdad. Expone que cuando las personas son genuinamente libres, no retroceden ni al individualismo atomizado o al colectivsmo rígido. En realidad, construyen instituciones flexibles y humanas, que fusionan la libertad económica con la protección social, constituye un orden emergente que es ambos, liberal y democrático – anarquista y con consciencia social.
Libertarismo Dialéctico, de nuevo
Desde la postura del libertarismo dialéctico, los anarquistas no deben rechazar las instituciones liberales y democráticas directamente, pero deberían, en su lugar, reconocerlas como aproximaciones pragmáticas a una sociedad más libre dentro de los límites de nuestra realidad presente. Las instituciones como el Estado de bienestar, el seguro social y la educación pública – si bien administradas por el Estado – usualmente sirven para reducir la dominación, mitigar la coerción y expandir las oportunidades reales disponibles para los individuos. No son fines en sí mismos, sino estructuras transitorias que moverán a la sociedad gradualmente más cerca del ideal libertario: un mundo donde todas las personas tengan los medios para participar completamente en configuraciones voluntarias, no jerárquicas. Rechazar estas instituciones desde un enfoque puramente formal es un error terrible. Si nuestro objetivo es una sociedad de individuos y comunidades autogobernadas floreciendo, entonces las instituciones que nivelan el campo de juego de manera más eficaz – sin embargo imperfectas – merecen nuestro soporte calificado. Un liberal anarquista, por lo tanto, luchará por políticas liberales y socialdemócratas a corto plazo, mientras sueña con un futuro donde todas las instituciones coercitivas sean reemplazadas por otras voluntarias.
Las únicas cosas que podrían, en mi opinión, justificar la existencia de un Estado son la provisión de salud universal e ingreso básico universal. Pero estoy convencido plenamente de que un sistema de bancos libres, policía y cortes competitivas, y milicias podrían adecuadamente reemplazar un gobierno con un orden estatal. La única cosa que podría, potencialmente, hacer a un gobierno valioso es si el gobierno puede proveer medidas de bienestar que una sociedad libre (anarquista) fallaría en proveer. Por el momento, no estoy convencido de que un orden estatal no proveería más adecuada y seguramente a las personas con el acceso a la salud e ingreso básico. Parece posible que las comunidades voluntarias acuerden sobre esquemas de seguros mutuos para la salud y distribución de la renta para ingresos básicos. La única razón por la cual apoyé la existencia de un Estado es porque pensé que un Estado proveería más posiblemente ciertas medidas de bienestar social. Si estuve equivocado en eso, y actualmente creo que lo estaba, entonces no hay justificación real para el Estado. El Estado en su capacidad es un proveedor potencial de bienestar siempre parece estar parasitado por el Estado como un instrumento de violencia y coerción injustificadas. Parece hacer más mal frecuente que bien. Mientras los Estados existan, como un libertario dialéctico, argumentaría que deberíamos presionarlo a proveer ingreso básico universal. Si los Estados no pueden al menos garantizar un estándar básico de bienestar que asegure que nadie caiga entre las grietas, entonces su legitimidad merece ser fundamentalmente desafiada.
P.D.
El ejemplo de los anarquistas españoles durante la Guerra Civil Española sustenta mi teoría del anarquismo socialdemócrata. En lugar de la abolición del dinero, un sistema de divisas alternativas surgió en las áreas anarquistas.
Cuando se habla de la Revolución Española, la confusión se debe a que no se estipula que «abolir el dinero» se refiere a la moneda nacional oficial de España, a diferencia de la moneda local emitida por las colectividades. Sólo se suprimió el uso local de esta moneda nacional o, en la mayoría de los casos, se redujo en diversos grados. (El valor de las mercancías y el equilibrio de las cuentas se seguía calculando en términos de la peseta). Sería más correcto decir que los colectivos libertarios de cada localidad (para asegurar un reparto justo y equitativo de los bienes y servicios, y evitar el acaparamiento y la especulación) elaboraron sus propios sistemas de intercambio. Emitieron su propio dinero local en forma de vales, fichas, cartillas de racionamiento, certificados, cupones, etc., que no devengaban intereses y no eran negociables fuera del colectivo emisor.
– Sam Dolgoff, Las colectivizaciones anarquistas – La autogestión obrera en la Revolución Española, 1936-1939.
El anarquista estadounidense Josiah Warren creó los “baucheres de trabajo” como una divisa alternativa en la Cincinnati Time Store. Las comunidades intencionales de New Harmony, Indiana, y Modern Times, Long Island, también experimentaron con el sistema de divisa alternativa de Warren. Las comunidades geo-libertarias de Arden, Ardentown y Ardencroft, todas experimentaron con instituciones financieras alternativas, como la Arden Building and Loan Association y el Raiffeisen Guild. Estas comunidades geo-libertarias también financiaron trabajos públicos a través de la recaudación del impuesto a la tierra. Algunas municipalidades bajo el control de los anarquistas españoles durante la guerra civil española también implementaron políticas de tipo distributista y georgista, como la división de grandes fincas y la municipalización del alquiler de la tierra.
El primer paso hacia la socialización fue, con frecuencia, el reparto de grandes fincas (como en las comarcas de Segorbe y Granollers y en algunos pueblos de Aragón). En otros casos, el primer paso fue obligar a los municipios a conceder reformas inmediatas (municipalización de la renta de la tierra y de la medicina en Elda, Benicarló, Castillone, Alcañiz, Caspé, etc.).
– Gaston Leval en Las colectivizaciones anarquistas – La autogestión obrera en la Revolución Española, 1936-1939 editado por Sam Dolgoff.
Los anarquistas también proveyeron salud universal en el área que controlaron.
La socialización de los servicios sanitarios fue uno de los mayores logros de la revolución […]
En septiembre de 1936 se fundó el Sindicato de Trabajadores de la Salud. De acuerdo con la tendencia a unir todas las diferentes clasificaciones, oficios y servicios al servicio de una determinada industria, todos los trabajadores de la salud, desde los porteros hasta los médicos y administradores, se organizaron en el gran sindicato de trabajadores de la salud […]
Cinco meses después de la Revolución, 8.000 trabajadores de la salud se afiliaron al sindicato (excluyendo a los masajistas y fisioterapeutas, de los que no tenemos cifras). La UGT también organizó un sindicato sanitario, pero numéricamente muy inferior al nuestro: 100 médicos frente a nuestros 1.020 médicos. Esta es una lista parcial: 1.020 médicos, 3.206 enfermeras, 133 dentistas, 330 matronas, 203 practicantes (estudiantes de medicina), 180 farmacéuticos y 66 aprendices de farmacéutico, 153 herbolarios, 353 esterilizadores, 71 radiólogos y 200 veterinarios […]
Nuestros compañeros sentaron las bases de un nuevo sistema sanitario […]
Distribuidos por toda Cataluña había veintisiete pueblos con un total de treinta y seis centros de salud que prestaban servicios de forma tan completa que cada pueblo, cada aldea, cada campesino aislado en la montaña, cada mujer, cada niño, en cualquier lugar, recibía una atención médica adecuada y actualizada.
– Gaston Leval en Las colectivizaciones anarquistas – La autogestión obrera en la Revolución Española, 1936-1939 editado por Sam Dolgoff.
Aunque los anarquistas españoles querían teóricamente un comunismo libertario, en la práctica acabaron implementando algo más parecido a una socialdemocracia libertaria.
Si te gustó el artículo y quieres apoyar mi trabajo, puedes donar con criptomonedas a través de esta dirección de transferencia: 0x452AD3Ab1cA6Ae42fCad2805705F42918edB8994. También ofrezco servicios de traducción, contáctame aquí: felix.hallowkollekt@proton.me. ¡Se agradece muchísimo!
The Center for a Stateless Society (www.c4ss.org) is a media center working to build awareness of the market anarchist alternative
Source: https://c4ss.org/content/60943
Anyone can join.
Anyone can contribute.
Anyone can become informed about their world.
"United We Stand" Click Here To Create Your Personal Citizen Journalist Account Today, Be Sure To Invite Your Friends.
Before It’s News® is a community of individuals who report on what’s going on around them, from all around the world. Anyone can join. Anyone can contribute. Anyone can become informed about their world. "United We Stand" Click Here To Create Your Personal Citizen Journalist Account Today, Be Sure To Invite Your Friends.
LION'S MANE PRODUCT
Try Our Lion’s Mane WHOLE MIND Nootropic Blend 60 Capsules
Mushrooms are having a moment. One fabulous fungus in particular, lion’s mane, may help improve memory, depression and anxiety symptoms. They are also an excellent source of nutrients that show promise as a therapy for dementia, and other neurodegenerative diseases. If you’re living with anxiety or depression, you may be curious about all the therapy options out there — including the natural ones.Our Lion’s Mane WHOLE MIND Nootropic Blend has been formulated to utilize the potency of Lion’s mane but also include the benefits of four other Highly Beneficial Mushrooms. Synergistically, they work together to Build your health through improving cognitive function and immunity regardless of your age. Our Nootropic not only improves your Cognitive Function and Activates your Immune System, but it benefits growth of Essential Gut Flora, further enhancing your Vitality.
Our Formula includes: Lion’s Mane Mushrooms which Increase Brain Power through nerve growth, lessen anxiety, reduce depression, and improve concentration. Its an excellent adaptogen, promotes sleep and improves immunity. Shiitake Mushrooms which Fight cancer cells and infectious disease, boost the immune system, promotes brain function, and serves as a source of B vitamins. Maitake Mushrooms which regulate blood sugar levels of diabetics, reduce hypertension and boosts the immune system. Reishi Mushrooms which Fight inflammation, liver disease, fatigue, tumor growth and cancer. They Improve skin disorders and soothes digestive problems, stomach ulcers and leaky gut syndrome. Chaga Mushrooms which have anti-aging effects, boost immune function, improve stamina and athletic performance, even act as a natural aphrodisiac, fighting diabetes and improving liver function. Try Our Lion’s Mane WHOLE MIND Nootropic Blend 60 Capsules Today. Be 100% Satisfied or Receive a Full Money Back Guarantee. Order Yours Today by Following This Link.

